Pésaj, la fiesta de la libertad

Pésaj es por excelencia la fiesta de la libertad del pueblo de Israel en la que, entre otras cosas, se recuerda y conmemora la salida de Egipto, y se la define como  Jag Haaviv y Jag Hamazot, su terminología más específica, la festividad de los panes ácimos. Es la primera de las tres festividades de peregrinación del calendario hebreo, es decir Shalosh Regalim, Jag HaPesaj, Jag Shavuot y Jag Sukot. Por el consumo del pan ázimo se le distinguen del resto de las celebraciones de peregrinaje y es recordada por niños y adultos en el séder de Pesaj que en la diáspora tiene lugar durante las dos primeras noches, y en Israel en la primera solamente.

Durante el Séder de Pésaj ingerimos las matzot al menos tres veces, al comienzo de la comida tras la bendición del pan o hamotzi, al efectuar el corej-el emparedado de maror-las hierbas amargas, y después de la comida, el Afikomán. Las matzot ocupan un lugar destacado en la keará o bandeja en la que colocamos los alimentos que representan los elementos concretos de la festividad. Son los invitados centrales del  Séder.

Se especifican dos razones por la que comemos matzá en Pésaj. Abraham Ibn Esra indica que el pan ácimo era la comida que los egipcios servían a sus siervos para saciar su hambre con el alimento barato que les hacía sentir llenos y que incluso él, cuando estuvo prisionero en la India, fue alimentado con este tipo de pan. Por esa razón, la norma de comer matzá fue dictada quince días antes del Éxodo. Ese es el pan de la pobreza. El que consumen de una u otra manera los menesterosos en todos los tiempos. La segunda razón se atribuye a lo que dice el versículo, “pues al ser echados de Egipto no pudieron tomar víveres ni provisiones para el camino-habían salido con prisa y apuro y no podían esperar a que el pan leude. Así enseña Rabán Gamliel cuando indica que recodar la ofrenda de Pésaj, el pan ácimo y las hierbas amargas, y explica el por qué de la obligación de comer matzá: porque la masa de nuestros padres no alcanzó a fermentar, como está escrito (Shemot 12:29)”.

De la masa que habían sacado de Egipto cocieron tortas ácimas, porque no había fermentado todavía. Las dos causas son una. Están ligadas íntimamente.

Halajot

Maimónides (Rambam) expone las 24 leyes que rigen en Pesaj, de las que 16 son las relativas al cordero pascual que sólo puede sacrificarse en tiempos del Templo, y las 8 restantes se aplican incluso en la actualidad. De acuerdo al orden establecido en el Talmud y conforme a la tradición judía son las siguientes: no comerás ni te beneficiarás de Hametz desde el mediodía de la víspera de Pesaj (Devarim, 16:3); te deshará de todo Hametz para el mediodía de la víspera de Pesaj (Devarim, 12:15); no debes comer ni beneficiarte de ningún modo de Hametz durante los siete días de Pesaj, bajo pena de Karet o extinción espiritual (Devarim, 13:13); no debes comer alimentos que contengan Hametz durante los siete días de Pesaj (Devarim 12:20); no ha de verse Hametz en tu posesión en Pesaj (Devarim 13:7); no hallará Hametz en tus casas (Devarim, 12:19); narrarás la historia del Éxodo de Egipto la noche de Pesaj (Devarim, 13:8); comerás Matzah o pan ácimo la noche de Pesaj (Devarim, 12:18).

Los cinco cereales

Las cinco clases de grano de los que se puede hacer Hametz o levadura son: trigo, cebada, trigo sarraceno, avena y centeno. Cuando cualquiera de estos cereales se mezcla o entra en contacto con agua y se deja reposar, se inicia la fermentación. La mezcla se coagula, se hincha y palidece, y su superficie se agrieta. Hágase o no pan de esta mezcla, es Hametz (la palabra se’or también se encuentra en algunos versículos citados. Éste es una especie de hametz que se emplea para la fermentación, pero el término se usa alternativamente con Hametz.

Hay que tener en cuenta que el proceso de fermentación requiere algún tiempo; lo favorece una temperatura moderada y un tiempo de reposo para que aumente y es interrumpido por el calor intenso del horno. Por esto, según se explica, si la mezcla harina (que nunca haya estado en contacto con el agua), con agua fría y se amasa constantemente, se extiende la masa y se cuece por completo antes de que la fermentación haya podido comenzar, lo sabios han dispuesto que el tiempo permitido no ha de pasar de 18 minutos, el pan ácimo resultante es libro de toda sospecha de Hametz. Esto es Matzah.

Las legumbres como el arroz, las habichuelas y las lentejas no pueden volverse Hametz. Sin embargo, pueden  molerse para producir una harina que en contacto con el agua forma una mezcla similar a la masa. Como quiera que algunos granos de trigo o cebada se encuentran mezclados en los sacos de legumbres, acostumbraron los ashkenazim prohibir ingerir legumbres en Pesaj. Algunas comunidades sefarditas también se rigen por esta costumbre, en lo que concierne al arroz y los garbanzos, pero la costumbre general sefardita es de permitirlos, siempre que los examinen con cuidado antes de Pesaj para evitar la presencia de las cinco clases de grano.

Categorías

Existen dos categorías de Hametz. La primera no es comible para la persona, pero sí para los animales, y se la considera levadura. La segunda es incomible incluso antes de Pesaj tanto para las personas como para los animales (como distintas clases de cosméticos). Ésta ya no se denomina Hametz y puede emplearse en Pesaj en caso de enfermedad (más que un dolor de cabeza), e incluso tragarlo (medicinas), siempre que no tenga un sabor agradable como pastillas recubiertas de capa dulce.

Prohibiciones

Los mandamientos de destruir y de no comer Hametz son aplicables desde el mediodía del 14 de Nisan, la hora de la mañana del sacrificio pascual. A partir del mediodía está prohibido comer o derivar cualquier beneficio del Hametz. Para salvaguardar las prohibiciones de loa Torá, los sabios prohibieron comer Hametz a partir de dos horas estacionales antes del mediodía y derivar el beneficio de ninguna clase a partir de una hora antes. Estas horas se calculan dividiendo el día en 12 partes iguales desde el amanecer hasta el momento en que aparecen las estrellas. De ello resulta que las horas del reloj en verano, muy cortas en invierno, y que las últimas horas del reloj para comer, quemar y aniquilar el Hametz en Erev Pesaj varían cada año.

La noche de Pesaj suele caer poco después del equinoccio de primavera. Las horas indicadas son un poco más de 60 minutos. Desde la caída de la noche el 15 de Nisan y mientras dure Pesaj, la prohibición de comer una cantidad de Hametz equivalente a una aceituna (28 cc) o más es bajo la pena de extinción espiritual del alma o Karet (Shemot, 12:15), si se infringe deliberadamente. El comer incluso una miga diminuta de Hametz está comprendida en la prohibición de la Torá, pero sin mención del castigo.

De acuerdo a la Ley de la Torá, en Pesaj, el Hametz, igual que cualquier otra comida prohibida, hubiese sido autorizado si se mezclase con comida apta es tan diminuta su proporción que no se pudiese apreciar su sabor (se calcula 1:60 parte, a menos de que haya evidencia contraria). No obstante, como el castigo por comer Hametz es tan grave, los sabios fijaron una regla que rige de la siguiente manera: si el Hametz llegara a mezclarse con la comida pascual la misma fiesta de Pesaj, en ese caso queda prohibido el consumo de dicha comida por mínima que sea la cantidad de Hametz.

Desposeerse del Hametz

Los sabios establecieron que el precepto de despojarse del Hametz debe cumplirse en dos maneras: a) buscando y destruyendo cualquier levadura que tengamos en nuestra posesión, y b) anulándolo mentalmente.

El anularlo sólo no es suficiente, pues puede no hacerse de todo corazón, ni basta en buscarlo únicamente, pues se puede olvidar algo; en ambos casos se correría el riesgo de comer Hametz en Pesaj.

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